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REPORTAJE DE EL PAIS COLOMBIA

by La Gerencia (Acceso merche3)
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Tal como se prevé, 'Yo soy Betty, la fea' culminará con boda y bebé. Un final feliz, rosado, es lo que espera la mayoría de los televidentes.

Por fin sin frenillos, enfundada de blanco con un traje diseñado por Bettina Spitz y a pie, a las carreras, del brazo de su padre y con un "mijita, tranquilícese" de doña Julia, arribará hoy a la iglesia la mujer más famosa de los últimos años en Colombia: Beatriz Pinzón Solano.

Un sacerdote barranquillero de verdad verdad, Alberto Linero, bendecirá la unión, que así muchos digan que no, anhelan millones de hispanoparlantes.

Para ser más exactos, 20 millones de televidentes en Colombia y 120 en toda América, según cifras del canal RCN. Ellos quieren guardar en su memoria el encanto cursi de los 'happy end'.

Mientras, en otro lugar, Hugo Lombardi consolará a 'March' y seguirá haciendo hasta último momento lo imposible por amargarle la vida a la ex fea con suerte: "Ay, su familia debe estar feliz con el milagrito de haberla podido casar".

Todo está dado: Betty y Armando se casarán, vivirán felices, tendrán hijos y comerán perdices. El final feliz perfecto. O al menos el más adecuado, como lo dice el 62% de los lectores consultados ayer por EL PAIS.

Pero alrededor del último capítulo de 'Yo soy Betty, la fea', que se emitirá esta noche, se ha desatado una controversia del color de la pantera más divertida de los muñecos animados: ¿Es el final de Betty demasiado rosa, tal como se prevé y según las imágenes que se han filtrado en los medios de comunicación? ¿Falló la historia? ¿Se equivoca el libretista?

Críticos de televisión como Germán Yances se lanzaron a criticar la falta de originalidad a la hora de concluir la historia. Otros especialistas en la pantalla chica no se rasgan las vestiduras y piensan que es el orden normal del cuento de hadas.

El director de cine y televisión Carlos Duplat opina al respecto: "Eso es lo que le exige el género de la telenovela a Fernando Gaitán, y también todas las presiones que giran alrededor de él como las de RCN y los pautantes".

Que el fin de la historia sea romántico con casorio y bebé incluido es para Duplat "una concepción arraigada en los productores de las telenovelas, que éstas deben terminar así porque el público lo exige así".

Para este realizador colombiano, la historia de una fea protagonista no fue realmente tan especial como sí lo fue en cuestión de audiencia. Y si para él no es la mejor telenovela que se haya hecho en el país sí admite que fue la de más éxito, "bárbaro". "Tuvo un elemento especial un poco novedoso y es que no fue tan melodramática, fue muy amable y cálida con los personajes y el público".

Jairo Vásquez, profesor de programación y producción de televisión de la Universidad Santiago de Cali cree que en vez de armar polémica hay que gozarse el final de Betty.

Y si es tan rosado como pinta - aunque actores como Jorge Enrique Abello se sostienen en que puede haber sorpresas - es lo normal del melodrama.

"No es por ser facilistas, eso es lo que marca el modelo, lo que espera el público, no los críticos ni los comunicadores sociales. El televidente espera que después de todo lo ocurrido al menos se termine con un mensaje de esperanza: que se casaron, que el malo tuvo su merecido, que el bueno recibió su recompensa y el regular su purgatorio".

Elsa Cortés, asistente del libretista Fernando Gaitán, quien ya está disfrutando de unas merecidas vacaciones luego de dos años de historia, afirma con seguridad que "una telenovela debe tener necesariamente un final feliz. Gaitán tenía muy claro el final desde siempre, que fuera rosa, dos protagonistas en una historia de amor, pese a la neurosis de Armando y la baja autoestima de Betty".

Acerca del éxito de este novelón, Vásquez dice que "es un cabezazo. Ahora se va a imponer ese modelo, pero lo malo es que lo van a imitar y se agotará muy rápido. A 'Yo soy Betty, la fea' hay que aceptarla como un fenómeno único, algo irrepetible, como lo fueron en su debido tiempo Azúcar, Café o Pero Sigo Siendo el Rey".

Hoy toda Colombia opina sobre la famosa telenovela y es el tema en los pasillos, en los costureros y en las oficinas.

"Mi tío, el embolador, la señora de la tienda se sienten dueños del final de 'Yo soy Betty, la fea', y ese es el éxito del melodrama, involucrar sentimentalmente a todo el mundo con sus decisiones y opiniones. Es que como el televisor está en el cuarto de uno, o en la cocina o en toda la casa, todos los días, pues la gente se siente con la capacidad de hablar de las telenovelas porque son de uso doméstico", explica el docente de televisión caleño.


A Hugo no le gustó

Obvio, qué le iba a gustar el final de esta historia a Hugo Lombardi, el enemigo número uno de la fea.

Pero sí sorprende que a Julián Arango, el actor que lo encarna, esté en desacuerdo.

"No me gustó el final. Betty había generado muchos cambios para terminar tan rosa. Pudieron haber quedado de amigos y hubiera sido mucho más valedero".

"Ni siquiera que se hubiera quedado con el francés, ni con nadie, sino que la vean feliz y realizada de ser bonita, que se vea que de ahí en adelante le va bien. No creo que el que le vaya bien en la vida a una mujer signifique que se case. Eso no es buen ejemplo".

Arango está convencido de que en Colombia hay mucho romanticismo. "La gente en ese sentido es muy cursi. Pero hubiera sido superrevolucionario decir que no terminó con nadie, que terminó feliz con ella misma".

Y lanza una interesante opción. "O que se casen pero que hubiera seguido siendo fea y que cuando Armando le fuera a dar el beso en el matrimonio la viera bonita".

Psicología de Betty

Al final de Betty, la fea, no podía faltarle el punto de vista psicológico. Para ello se consultó al psicólogo clínico Gerardo Antonio Caicedo Cobo, egresado de la Universidad Javeriana de Cali.


1. - ¿Desde el punto de vista psicológico cómo ve usted el cambio de Armando Mendoza?

- El cambio es posible mientras se fundamente en el amor, entendiendo el amor como un proceso donde uno recibe del otro. En ese momento Armando se da cuenta de lo que está dejando de recibir y al analizarlo cambia para no perder a Betty.


2. ¿Cree que el perdón puede ser concedido después del comportamiento que Armando Mendoza tuvo con Beatriz?

- Lo veo necesario, porque para la salud mental se debe perdonar a sí mismo, al otro y ofrecer el perdón. Hay que sacarse de la cabeza que perdonamos pero no olvidamos, pues al perdonar debemos casi que perder la memoria como parte de la transformación del ser.


3 - ¿Cree que cuando Armando se case con Beatriz va a continuar con su antiguo comportamiento?

- Armando no tendrá necesidad de cambiar ya que ella se convertiría en su compañera sentimental y él al sentirla lejana tendrá un vacío qué complementar.


4 - ¿Usted piensa que Armando Mendoza sea el hombre que le convenga a Beatriz?

- Armando es ahora lo que es gracias a Betty y ella es lo que es por el deseo de superación que tuvo al sufrir. Creo que es el hombre para Betty porque a pesar del daño ella luchó por sí misma. El francés no le convendría, aunque la quiera, porque no fue él quien le permitió conocer todo lo que ella era capaz de hacer.





Escrito desde May 8, 2001, 2:36 PM
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  1. FOTO DEL REPORTAJE... La Gerencia, May 8, 2001, 2:59 PM

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