Más allá de "¡Beeeettyyyyy!"
jueves, 1 de febrero de 2001
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Por Nancy Piñero Vega
De El Nuevo Día
"¡DOCTOR... DOCTOR!", le llama Betty con su voz chillona y entrecortada. Entonces el empresario Armando Mendoza le permite entrar a su oficina y le da unos instantes para expresarse; pocos, porque este señor es un jefe impaciente, egoísta y gritón.
A Jorge Enrique Abello le toca dar vida a ese personaje, el protagónico masculino, de Yo soy Betty, la fea. Se trata pues de encarnar a un hombre que sabe lo que quiere: un ser extremadamente seguro de sí, al punto del orgullo y la sobrestimación de sus capacidades. Pero ¿cómo es el actor que le presta cara y figura al principal jerarca de Ecomoda? Espectáculos conversó con Jorge Enrique Abello ayer, durante uno de esos raros días de descanso en la grabación de Yo soy Betty, la fea.
¿En qué te identificas con Armando Mendoza?
En nada. Somos dos personas totalmente diferentes. Le he brindado toda la posibilidad para que viva, le he intentado impartir verdad. Pero sus valores, la forma de abrirse en el mundo, su concepto de la realidad y el modo que utiliza para manejar el orgullo y la vanidad, nada tienen que ver conmigo. Además, jamás gritaría como ese señor. Tendría que estar loco...
Estudiaste comunicaciones. ¿Cómo el comunicador social se va convirtiendo en actor?
Las comunicaciones me han ayudado en mi trabajo como actor, pero lo cierto es que empecé a actuar desde los ocho años. A los 17, ya había intervenido en varias obras. Mis estudios de comunicación no se dirigían a convertirme en un teórico o un periodista, sino a apoyar trabajos en cine y en producción educativa. He trabajado mucho detrás de las cámaras, como asistente de producción. Entre las ramas de la comunicación, prefiero la producción y la dirección. Pero igualmente la actuación me apasiona. De modo que se me hace difícil escoger qué es lo que más me gusta.
¿Cómo tus trabajos en el área de producción han contribuido a tu faceta de actor?
Me han permitido entender cabalmente el trabajo de los que se encuentran detrás de las cámaras. Me puedo comunicar perfectamente con el personal técnico y colaborar para construir cosas en conjunto, a partir de sus inquietudes. Pero no se trata de un ingrediente que haya integrado, por ejemplo, a mi labor como actor en la novela. Puedo haber trabajado como director, pero cuando participas como actor debes someterte: dejarte dirigir. "Donde manda capitán, no manda marinero". Entonces debes dejar tu papel de director: no pensar en la puesta en escena, ni en el ritmo, ni sobre los "ponches" del "switcher". Es que si no, te enredas. En ese sentido, trata de dejar mucho de ese conocimiento atrás. Aunque eso no quite que sepa cómo pararme y jugar con las cámaras.
A raíz del trabajo en la novela, ¿ha cambiado tu visión sobre las feas?
(SE RIE) Claro. A la novela llegué con una serie de ideas, pero el trabajo me ha dado la oportunidad de reflexionar más sobre el tema. No es que haya cambiado brutalmente mi visión, pero nunca había confrontado de una manera tan fuerte el asunto. Muchas veces ocurre que, por uno estar tan metido en sí, ignora cómo se sienten los otros. En ese sentido, la novela ha sido importante, establece unas guías justas de vida. Betty ha permitido saber quiénes son los otros (los feos) y cómo sienten. En esa medida, a mí sí me ha cambiado la visión... aunque no era de los que decía "¡una fea, guácala!". No era radical, pero es verdad que ahora analizo el asunto desde un punto de vista más humanizado.
¿Qué ingredientes posee "Betty" que le han permitido conquistar a un público tan diverso culturalmente?
Tiene un 35 por ciento de buen trabajo de producción, casting, director, escritor y un buen lanzamiento. Por otro lado, otro 35 por ciento que pertenece a lo incierto. Porque no sabemos si fue el momento en que salió la novela, o la suerte... algo del azar que "se nos dio". Y un 30 por ciento, que es el más importante... descansa en que todos sabemos que tenemos algo de Betty por dentro. Eso hace lindo el proyecto porque permite mucha identificación con el personaje, que además trae consigo una reivindicación.
¿Qué es lo mejor y lo peor de protagonizar "Yo soy Betty, la fea"?
Lo mejor es poder llegar a tantos lugares alrededor del mundo; saber que estás alegrando a tanta gente, que le llevas un ratito de emoción. También la noción de que tocamos temas como la ética, la corrupción, la sociedad de consumo, la belleza y la estética, entre otros. Eso, amén de los conflictos de pareja a través de un mensaje con mucho humor. En lo personal, "Armando" presenta un gran reto, es un personaje muy fuerte, muy duro. Lo peor de la novela es que la vida privada se limita. En ese sentido me he cerrado un poco. Los días libres procuro quedarme en casa, leer, hacer un poco de ejercicio y compartir tiempo con mi esposa. Nada más.
¿Qué planes tienes para cuando concluya "Betty"? Supone alguna presión enfrentar el próximo proyecto, luego de una producción tan exitosa?
Todavía queda como un mes de grabaciones. Estamos muy cansados. Anoche terminamos como a las tres de la mañana. Tengo varias ofertas, algunas de cine e incluso otra novela. Varias han venido de Perú y Venezuela. He estado pensando "¿qué voy a hacer después de esto?" Pues no lo sé. Llegué a la conclusión de que la presión... que la tengan los demás. Sólo voy a pensar en hacer un trabajo bien hecho, independientemente de lo que sea. Yo soy Betty, la fea ha sido un trabajo maravilloso, pero igual termina y muere. Adiós. Por más éxito que haya, tendré que decirle "ciao".
Escrito desde Feb 1, 2001, 4:35 PM de la dirección IP 38.27.174.228
MAS QUE BELLA, MAS QUE FEA: ENTREVISTA A ANA MARIA OROZCO POR: JULIO TUPAC
by La gerencia (no login)
Más que bella, más que
fea
Julio Túpac Cabello de TAL CUAL
Ana María Orozco no tiene el pelo rizado.
Lo tiene liso y muy largo, y lo cuida y lo
sabe llamativo. No usa blusas
cuello-tortuga, por el contrario, sólo viste
una modesta camiseta roja que deja al
descubierto sus brazos y sus hombros.
Ana María Orozco gesticula con una
mano, no necesita de las dos todo el
tiempo como Betty: aunque "muy tímida"
es menos insegura.
Nada de formalidades. Está trabajando y le basta con un jean ceñido y unos tenis para sentirse presentable.
Sus ojos grandes, oscuros y separados atraen la atención de quienes la escuchan en una sala de prensa, pero son también la pesadilla de Rocío López, su
maquilladora y acompañante, para quien "es un contrasentido convertir la belleza en fealdad, cuando uno ha tratado de hacer lo opuesto toda la vida. Lo que más me tardo maquillando son sus ojos".
Y eso no es todo, la voz de Ana María
Osorio no es temblorosa, aunque no canta
"ni en el baño". Ella lo único que quiere es
ser actriz. "Por eso no me importó hacer
de fea, un papel que no esperaba fuese
tan exitoso, por eso, más que darme
miedo, quiero que después de Betty
venga más". A diferencia de Beatriz
Pinzón, Orozco sí tiene sentido de la
estética, "aunque no me creo la más bella
ni mucho menos".
No hay ortodoncia ni pollina, pero sí un
obvio préstamo de sonrisa. Debe ser
porque en el fondo, la colombiana es
amiga de todo el cuartel de las feas. "Son
mujeres a las que les toca muy duro, que
se han quedado solas con sus hijos, son
unas luchadoras que se solidarizan entre
sí. 'Feas pero unidas', es su lema".
La actriz bogotana sale enseguida para el
aeropuerto, sin guardaespaldas ni
aspavientos, como la secretaria de
Ecomoda, casualmente, a quien se parece
"sólo en lo que calzamos". Ana María
Orozco estuvo en Caracas. Vino a
presentarse: "mucho gusto, yo soy Betty,
la fea".
Después de Betty
A las grabaciones del fenómeno televisivo
más extendido en América Latina aún le
quedan tres meses de vida en Colombia.
"Aunque para ustedes eso significa menos tiempo, pues allá los episodios duran media hora". Ana María Orozco espera por nuevos retos. "Ya tengo un proyecto a la
vista, pero no voy a decir nada, no me gusta montar el caballo sin antes ensillarlo, ¿así es que se dice?".
Es que reconoce -no obstante su
trayectoria tiene en su haber al menos 20
producciones audiovisuales- que su
carrera apenas comienza. "Me gustaría
probar cine, hacer cosas que rompan los
esquemas como esta novela de Fernando
Gaitán (creador de Betty, la fea), que ha
convertido esta producción casi en un
taller creativo, donde todos aportamos".
Qué pena con esa señora
A Ana María Orozco seguramente Caracas
se le hará inolvidable. Por decir lo menos
respecto al bochornoso espectáculo al
que asistió: la entrega del 2 de Oro. Una
pobre producción que acaparó el 58 por ciento del rating, lo cual es preocupante, si se toma en cuenta que esos televidentes fueron castigados con las múltiples y disparatadas rutinas musicales de la jornada, cuando no con ese esperpento de mago francés que es Steve Park. (Mención aparte merecen el
arlequinesco traje blanco y negro de Winston Vallenilla, las cuatro actrices desafinando con "La Bomba" y los seis galanes intentando infructuosamente
convencer -excepción hecha de Franklin Vírgüez- que algo conocen de la salsa de los setenta). El 2 de Oro pudo haber sido un pretexto para que el canal ensayara
una propuesta que justificara la palabra "excelencia", tantas veces repetida por Nelson Bustamante en la noche. Hay talento de sobra en RCTV para lograr un
espectáculo de mayor envergadura y mejor gusto que el que tuvo que presenciar la pobre Ana María Orozco.
Ana María en los zapatos de Betty Beatriz Caripa de EL MUNDO
En un fenómeno de audiencia, no sólo en Venezuela, sino en otros países latinos, amén del apetecible -para algunos
productores- mercado hispano de Estados Unidos, se ha convertido la telenovela colombiana "Yo soy Betty la fea",
rubricada por Fernando Gaitán ("Café con aroma de mujer", y muchas otras).
Ana María Orozco, cuyo trabajo en "Perro amor", como "la Vero", también recibió elogios por parte de la audiencia venezolana, tuvo una breve estadía el pasado fin de semana en Caracas.
La planta de Quinta Crespo trajo a la protagonista de "Yo soy Betty la fea", como principal atractivo en la entrega del "2 de Oro".
Delgadísima, de cabellera larga, lacia y negra, sin pretensiones de diva, más bien tímida, en su encuentro con los
medios, ayer lunes, la actriz dijo que en ningún momento le inquietó aparecer fea, y menos le preocupa que el
personaje no sufra transformaciones en su aparicencia poco atractiva.
Ante todo quiero ser buena actriz y no quiero limitarme, porque eso significaría
quedarme estancada. Una buena actriz debe tener la capacidad de hacer varios
personajes.
Ana María Orozco justifica la apariencia descuidada de Betty. Sin embargo, no
la considera una mujer fea, sino "inteligente, llena de valores que son difíciles
de entender para otras personas. Betty es una mujer muy interesante, que no
se cuestiona por ser fea, sólo le interesan los números. A ella no le preocupa el
sentido de la estética, y en esto tal vez ha influido su padre, un hombre muy
posesivo, además del ejemplo tan pobre de estética que le da su madre",
refrenda.
Una muñeca para la fea
"En que las dos calzamos el mismo número", parca y entre risas, así respondió
la actriz cuando se le preguntó en qué se parece Betty a Ana María.
Atribuye el éxito de la telenovela al tratamiento ágil y divertido que Fernando
Gaitán ha sabido darle a la historia.
En cuanto a los cambios que sufrirá Betty, la actriz resaltó que el énfasis
estará en la transformación interna y no en los retoques físicos. "Lo primero
que irá cambiando poco a poco será la voz. Al principio, Gaitán quería que la voz de Betty se paraciera a la de un
ganzo, pero luego irá cambiando".
La colombiana, hija del también actor Luis Fernando Orozco, quien trabajó en la producción de Venevisión, "Morena
Clara", explica que en ella no hay lugar para el excesivo culto a la estética.
Soy vanidosa dentro de lo normal. Creo mucho en lo que mi cuerpo me pide. Trato de dormir y comer bien.
En Colombia la telenovela se ha convertido en un auténtico suceso, así lo observa la actriz, quien asegura que
recibe centenares de emails, tanto de "Bettys como de Bettos, que se sienten identificados con la historia".
El suceso ha sido tal, que la televisora RCN comercializará una muñeca inspirada en el personaje de Beatriz Pinzón.
De la versión de Betty que se hizo en México, Ana María Orozco no tiene nada que cuestionar.
"No la he visto, pero todas las versiones son diferentes. No creo que se trate de un plagio".
No quiso adelantar detalles de lo que sucederá en los tres meses que restan de grabación.
Sólo asomó que los cambios de Betty serán más espirituales y que no sabe si terminará con otra imagen. "Me
encantaría que terminara fea", resume.
¿QUE ES LO QUE TIENE BETTY?...ARTICULO DE: Octubre 08, 2000
by La gerencia (no login)
¿QUE ES LO QUE TIENE BETTY?
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Nadie se explica a ciencia cierta cual es la fórmula del éxito arrollador de la telenovela Yo Soy Betty La Fea del Canal RCN, que ha sobrepasado a todas las novelas colombianas no solamente en el país, sino en el extranjero donde también está causando furor. Para muchos es el hecho de haberse salido de los estereotipos del melodrama tradicional donde la protagonista generalmente era de extracción humilde, pero muy bella. Nadie se había atrevido, hasta ahora, enfocar el interés sobre una mujer inteligente, pero muy fea, de mal gusto para vestir, sin mucho "mundo" y con nada de "sex-appeal".
Como en todo, creemos que gran parte del éxito se debe a una suma de elementos que están muy bien logrados dentro de la serie y, ante todo, a la credibilidad que generan esta serie de elementos. Rodeada de una cartelera de melodrama barato plagado de personajes sin credibilidad, situaciones insulsas o rídiculas, con historias traídas de los cabellos, donde no existe una mano guíadora que ayude al fácil entendimiento del público y donde el "estire" inusitado de las temáticas acaba con las buenas intenciones de algunos proyectos que están al aire.
El aire fresco de credibilidad y el humor que se respira en Betty le ha ayudado a mantenerse en vigencia con su público ya que sus situaciones son familiares para todos y permiten fácil identificación y empatía con el espectador, unos elementos que aseguran el éxito ya que están basados en los valores y los defectos de la naturaleza humana y no en trucos manipulables de la dramaturgia.
Ahora toca ver qué sucede con el cambio de 360 grados que está tomando la novela al descubrirse el pastel amoroso ideado por Armando Mendoza y Mario Calderón, que deja a una Betty despechada, manipulada y vengativa.
EL CASTING
Algunos directores famosos han confesado que gran parte de su éxito se debe en un 80 y hasta un 90% en la escogencia del actor preciso para cada papel, el llamado "casting". Eso puede ser verdad en algunos casos, en otros no tanto. Lo que sí es cierto es que un mal "casting" de un actor puede ser fatal para cualquier proyecto. En el caso de Betty, el casting es casi ideal y gran parte de su éxito se debe a esa escogencia tan perfecta de cada actor, que ha sabido adueñarse de su personaje de tal manera que parecen una sola persona.
LOS ACTORES
Para el público en general los actores de la serie han llegado ha volverse como de la familia, recordando un poco las épocas lejanas de Yo y Tú y Don Chinche cuando sus personajes eran los predilectos de la audiencia nacional. No es del caso destacar a unos del grupo por encima de los otros, ya que el trabajo de conjunto es bastante parejo, con la excepción de Freddy, el mensajero, que ya se está pasando de raya y sus sobreactuaciones ya no causan ninguna hilaridad.
EL LIBRETO
Lo mejor de la serie definitivamente son los libretos escritos por Fernando Gaitán. Sin tener que recurrir a la truculencia tan generalizada en nuestra televisión, Gaitán va manejando hábilmente sus personajes de tal manera que a la vez que son fieles a sus características individuales, crean un conjunto de situaciones humanas que van manteniendo el interés del espectador sin dejarlo decaer en ningún momento. Para él no existe el limitante del tiempo y un solo día puede durar varias emisiones y hasta semanas. En manos de otro, este estiramiento del tiempo sería fatal, pero en las de Gaitán cada capítulo sigue manteniendo el mismo interés, el mismo ritmo, el mismo suspenso de querer averiguar qué va a suceder con los diferentes personajes y sus pequeños dramas personales de capítulo en capítulo. Es de esperar que con este nuevo giro de la historia y todas sus consecuencias dramáticas, no vaya a fallar el ingenio creador de un escritor que ha sabido plasmar tan bien la vida cotidiana nacional en los dos proyectos más populares de la televisión nacional de los últimos años, Café y Yo Soy Betty La Fea.
LA DIRECCION
El elemento de menos presencia en la serie es la dirección. Mario Ribero, que fue el director de la película El Embajador de la India y de la exitosa serie Vuelo Secreto se ha especializado en el género cómico, pero no ha evolucionado en su tratamiento de estos temas. Siempre sigue los mismos esquemas rígidos que no le aportan nada a la comedia de turno. Lo único que aparentemente sabe hacer muy bien es colocar a sus actores en pequeños grupos como si se estuvieran preparando para una foto estática. No existe una verdadera puesta en escena interesante ya que los pocos movimientos son los obligados como entradas y salidas de un cuarto a otro o al ascensor. Su cámara parece anclada al piso y aunque los sets son amplios, obliga a sus actores a que se reduzcan a unas áreas limitadas como si todavía estuviera trabajando en el pequeño estudio de Punch donde rodó Vuelo Secreto durante varios años y donde se notaba la estrechez del sitio. Igualmente, el trabajo actoral se le sale de las manos y algunos actores (como el mensajero) no tienen quien los ataje. En resumidas cuentas, esta es una serie que se maneja a control remoto o en "piloto automático".
EN RESUMEN
Yo Soy Betty La Fea ha resultado ser uno de esos fenómenos inesperados que aparecen de vez en cuando, así como La Estrategía del Caracol en la cinematografía nacional, que no tienen una explicación racional, pero que dejan una estela de buenos sentimientos y una advertencia para los que les gusta copiar éxitos: un rayo no cae dos veces en el mismo sitio...
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Octubre 08, 2000 01:21:43 PM
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...Marcela Posada es la irascible Sandra. Sandra está obsesionada por su altura, por eso utiliza peinados kilométricos y tacones de diez centímetros.
...Luces Velásquez es Bertha, la más gordita. Bertha tiene kilos demás como para llenar un saco, vive ahorrando para una liposucción pero cada vez que ve un chocolate nopuede resistirlo.
...Paula Peña es la sufrida y abandonada Sofía. A Sofía su ex esposo la cambió por otra más bella y ella quedó odiando a todo el género varonil. Es una amargada que soportan solo sus muy amigas.
...Eugenia Arboleda es la tropical Mariana. Mariana sueña con ser descubierta como top model porque se cree NaomiCampbell.
...Dora Cadavid es Inesita, la más cuerda de todas. Inés también fue abandonada por el esposo y vive con sus dos hijos.
...Stefanía Gómez es Aura María, la recepcionista. Aura María es madre soltera que espera al hombre de su vida y piensa que lo ha conseguido todos los fines de semana
Esta periodista estudió en la Escuela Nacional de Arte Dramático y realizó varios talleres con Santiago García, Beatriz Camargo, Jorge Herrera, Jorge Alí Triana y Rubén Di Pietro.
Goza de mucho reconocimiento en la televisión colombiana gracias a su participación en producciones como Yo soy Betty, la fea, La Madre, La Caponera, Señora Bonita, La Historia de Tita, La Posada, Apartamento de Solteras y varios unitarios.
También se destaca su participación en el mediometraje para televisión El alma del maíz, realizado por la programadora estatal Audiovisuales.
A nivel teatral Adriana ha participado en los montajes de Madre Coraje, Misterios Bufos, Marat Sade, La ópera de tres centavos, La Mueca, Matrimonio Blanco y Doña Rosita la soltera.
Escrito desde Feb 1, 2001, 2:11 PM de la dirección IP 24.95.254.184
María Eugenia Arboleda nació en Cali el de Marzo de 1971. Durante su primaria se encontró con una profesora que durante cinco años le ayudó a desarrollar sus dotes de artista. En cuarto de bachillerato entró al IPC - Instituto Popular de Cultura- a la facultad de arte dramático y al tiempo estudió para formarse como docente en la Normal Nacional de Señoritas. En esa misma época entró a hacer teatro en Esquina Latina, y allí decidió que quería ser actriz. Estuvo en festivales de teatro por toda Colombia y la actuación se le volvió una obsesión.
En 1987 llegó a Bogotá dispuesta a actuar, pero fue muy difícil encontrar trabajo. Para poderse sostener desempolvó su diploma de docente y enseñó primaria durante dos años. Al mismo tiempo estudió una especialización en dramaturgia con Santiago García en el Teatro La Candelaria. Esos cuatro años y medio fueron su gran escuela: allí aprendió a escribir y a teorizar. Allí también descubrió el método para conseguir trabajo: un buen estudio de fotos, hoja de vida especial para actores, y asistir a todas las programadoras en tiempos de castings. Sin embargo, encontró un obstáculo que nunca entendió: el ser negra le cerró muchas puertas.
María Eugenia no se descorazonó y más bien se inventó una forma de proponerse como actriz: Empezó a escribir obras y personajes para ella y a presentarlos en las programadoras. Una de sus creaciones, Paulina Lucumí, convenció al director Guillermo Calle, quien la contrató para Romeo y Buseta, donde estuvo seis meses. En 1990 se ganó el personaje de Javiera Vega en Puerto Amor, y más adelante presentó la propuesta del personaje Asunción para la comedia Laura, Por Favor de RCN. Al director Carlos Mayolo le gustó y con ese papel María Eugenia Arboleda se ganó una nominación al Premio Simón Bolívar. Al mismo tiempo trabajó en las tablas en el Teatro La Mama y el TPB de Bogotá.
Su primera novela en horario de la noche fue Solo una Mujer, con Marcelo Cezán y Viena Ruiz. Siguieron El Manantial, María Bonita y La Otra Mitad del Sol. En esta época también dirigió la parte teatral del Taller Infantil del Teatro Nacional e hizo varios montajes con los niños.
En 1996 se fue dos años a Europa: En Escocia estudió "La Complejidad del Ser Humano en la Obra de Shakespeare" durante seis meses. Después vivió en Londres, donde hizo un Taller de Cine con Panicle Studio y enseñó teatro y danza en la escuela latina más grande de Londres, el Centro Cultural Gabriel García Márquez.
A su regreso a Colombia en 1998 trabajó en Rosas al Atardecer. En 1999 hizo el montaje Elección y Coronación, con el teatro La Carrera y trabajó en la novela Código de Pasión. Ahora es Mariana en Yo Soy Betty, La Fea y prepara Crónica de una Muerte Anunciada en el Teatro Nacional.
Es melómana: le gusta la salsa y los ritmos afro como el soul y el jazz. Para María Eugenia Arboleda es fundamental tener una buena bicicleta pues le encanta montar, leer, viajar y dormir. Tiene fama de buena cocinera y cocina mucho para sus amigos. Pero lo que más le gusta de todo es trabajar.
Escrito desde Feb 1, 2001, 2:08 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Este bogotano nació el 11 de julio de 1969. Su formación teatral fue en el Teatro Libre de Bogotá, del que formó parte entre 1989 y 1992.
Como estudiante realizó con ellos cinco montajes: El Burlador de Sevilla, Jacobo y su amo, La vida es Sueño, Cresencio Salcedo, Muchacho no salgas y El canto a mí mismo.
En 1993 Julio César tuvo la oportunidad de incursionar en la televisión, participando en un capítulo de la serie La Fuerza del Poder. Sin embargo, el actor siguió alimentando su gusto por el teatro y junto a sus compañeros Ernesto Benjumea, Ramses Ramos, Marcela Benjumea, Alberto Cardeño y Óscar Yepes formó La fundación Indice Teatro.
Tríptico, Alicia en el país de las maravillas, Las trapacerías de Scarpin y Se necesita gente con deseos de progresar, son algunos de los montajes que hasta la fecha han realizado. Con la última obra en mención el grupo viajó a España en el marco de la entrega del premio Príncipe de Asturias al Instituto Caro y Cuervo.
Pero el mundo de la televisión le siguió sonriendo. Después de haber participado en La Fuerza del Poder y en varios capítulos de Dejémonos de vainas, Julio César fue llamado por John Bolívar para interpretar a Francisco de Paula Santander en la serie La otra mitad del Sol y al rebelde hijo de la alcaldesa en Tiempos Difíciles.
Paralelo a su trabajo con Indice Teatro el actor se desempeñó como profesor de actuación en la Academia Charlot y en la Casa del Teatro Nacional con el Taller Integral de Artes Infantiles.
Julio César ha participado en varios Café Concierto, junto a Carlos ‘El Gordo’ Benjumea, con quien también estuvo, en diciembre de 1999, en la obra infantil El país de los juguetes.
En 1999 Julio César regresó a la televisión, esta vez para interpretar a Freddy, el vanidoso mensajero, de Eco Moda, en Yo soy Betty, la fea. Julio César fue elegido por casting y aunque el personaje estaba muy bien definido por el libretista Fernando Gaitán, tiene mucho de su creación, pues el actor tuvo un compañero de escuela bastante parecido.
En su tiempo libre el actor se dedica a leer y a investigar sobre teatro. Colecciona El Malpensante, le encanta el fútbol, es hincha de Millonarios y tiene su propio equipo, llamado Drink Team. Tiene dos hermanas Elizabeth, quien es ingeniera de alimentos y Andrea Carolina, optómetra de profesión. Es soltero y comparte apartamento con un amigo.
Escrito desde Feb 1, 2001, 2:07 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Luces Velásquez es una paisa medio gitana, que apenas terminó su bachillerato en Medellín viajó a Bogotá al Teatro Libre de Bogotá. Con apenas 16 años ya cantaba en El Son del Pueblo, un grupo de César Mora, quien fue el que la "descubrió".
Volvió a su tierra natal a estudiar música en la Escuela Superior de Música de Medellín. Allí aprendió a tocar clarinete, guitarra, piano y a cantar.
Otra vez en Bogotá, ingresó al Coro de la Opera de Colcultura y al mismo tiempo dio clases de música en el Teatro Libre y tomó talleres de actuación, voz y dramaturgia. Con el Teatro Libre protagonizó Farsa y Licencia de la Reina Castiza, Episodios Comuneros, Los Andariegos, y realizó una gira por China y Europa. Más adelante hizo Los Sesos de Lorca o la Horca Asesina de Iñigo Ramírez del Haro.
Decidió entonces que quería volver a ser música y trabajó haciendo jingles y partituras. Pero con su debut en la televisión en 1996, en Los Dueños del Poder, esta pasión se le convirtió en un hobby que practica en sus pocos ratos libres. De allí en adelante no ha parado de trabajar cuando está en Colombia. La hemos visto en Los Cuervos , Oro, Las Muertes Ajenas, El Divino, Suspenso 7:30, Los Pecados de Inés de Hinojosa, No Juegues con Mi Vida, La Casa de las Dos Palmas, Los Victorinos, La 40 o la Calle del Amor, El Círculo, En Cuerpo Ajeno, OK TV, La Maldición del Paraíso, Victoria y El Manantial.
Luces hizo un alto en su carrera para irse al Brasil, donde estuvo cuatro años, estudió historia de la música, tomó más cursos de actuación y aprendió a tocar cavaquiño.
En Cine ha participado en Debajo de las Estrellas de Juan José Vejarano, Nieve Tropical de Ciro Durán y El alma del Maíz.
Ahora la incansable Luces trabaja en Yo Soy Betty, La Fea y en Francisco, el Matemático, dos de las producciones de Nuestra Tele que son favoritas del público.
Escrito desde Feb 1, 2001, 2:06 PM de la dirección IP 24.95.254.184