TODO LO QUE QUIERAS SABER DE LOS ARTISTAS DE BETTY LA FEA
VEA Y LEA TODO LO QUE LE INTERESA SABER DE SU ARTISTA FAVORITO EN ESTA GRAN PRODUCCION LLAMADA "BETTY LA FEA"
DATOS SOBRE MARCELA POSADA...
by La gerencia (no login)
Desde niña participó en el coro de la iglesia y en cuanto concurso de canto intercolegial se realizaba en su natal Manizales, donde nació el 10 de febrero de 1971.
A la actuación llegó a través del modelaje, campo en el que empezó a trabajar luego de superar su timidez, pues durante el bachillerato siempre se consideró un ‘patito feo’. Sin embargo, un concurso de modelaje en el que participó le demostró que era era una cuestión de ‘look’.
Con el apoyo de su madre participó en varios concursos de modelaje y de belleza. El último de ellos fue para representar a Colombia en Miss Piel Canela Internacional, realizado en Acapulco (México).
Sus estudios de teatro los empezó en Manizales, sin embargo, al fallecer su madre decidió trasladarse a Bogotá a estudiar en la Academia de Rubén Di Pietro. Ya había empezado a hacer pequeñas intervenciones en producciones nacionales, cuando la cigüeña le trajo una hermosa sorpresa: Nataly, quien hoy en día tiene seis años de edad y es su mejor amiga.
Por tres años se dedicó a su faceta de madre, pero su pasión por el arte la hizo retomar las clases de actuación, esta vez con Ricardo González.
En la serie Hombres de Honor hizo su debut, allí interpretó a la Teniente Cardona. Doctor Enigma, Conjunto Cerrado, La Mujer en el Espejo y Dos Mujeres fueron otras producciones en las que también participó antes de llegar a la telenovela del Canal RCN, Yo Soy Betty, la Fea, donde interpreta a Sandra Patiño, personaje que ganó en franca lid, luego de presentar casting ante John Bolívar.
Sus pasatiempos son bailar, tejer, leer literatura que aporte felicidad al alma y escuchar todos los discos de Ricardo Arjona, su cantante favorito.
Escrito desde Feb 1, 2001, 2:04 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Este actor caleño se graduó como actor en el Instituto Departamental de Bellas Artes del Valle y formó durante catorce años parte del grupo del Teatro Experimental de Cali (TEC).
Fundó y dirigió grupos de teatro como La Máscara y La Otra Escena, de Cali y el Grupo Gesto, de Bogotá. Se desempeñó como profesor en la Escuela Nacional de Arte Dramático de Bogotá (Enad) de Colcultura.
De esa etapa recuerda a alumnos como Saín Castro, a Adriana Franco, quien hoy día interpreta a Julia, su esposa en Yo Soy Betty, la Fea y a los desaparecidos Jorge Emilio Salazar y Diego Alvarez.
También fue profesor de teatro de la Universidad Nacional, sede Palmira; de la Autónoma de Occidente, de Cali y actualmente dicta talleres de formación sobre temas específicos del trabajo de actor y escribe sobre teoría de la actuación.
Este actor también tiene trayectoria en la pantalla grande, de la cual se pueden mencionar los telefilms franceses Corazones Caribes y Lazos de Sangre.
De sus trabajos en televisión se destaca a Don Humberto, en Amar y Vivir; a Jupiter, en la comedia N.N.; a Eladio Zeberiche, en La Momposina; a Lorenzo en María y, más recientemente, al Abogado Zambrano, en la serie El Fiscal. Actualmente Jorge Herrera interpreta a Hermes Pinzón, el padre de Betty, en Yo Soy Betty, la Fea.
Cuando al actor se le interroga sobre sus hobbies contesta en medio de risas que la lectura y armar y desarmar apartamentos. Y no se refiere precisamente a la decoración, sino a la estructura de los mismos, pues le encanta tumbar paredes y volver a construir.
Escrito desde Feb 1, 2001, 1:08 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Nació en Medellín el 23 de Noviembre de 1937 y lleva mas de 50 años en la actuación. A los 9 años, se había ganado todos los concursos de aficionados de Medellín como cantante de flamencos y declamadora. El actor y director Fausto Cabrera la vio y le pidió permiso a sus padres para que actuara con él. Hicieron varias obras como Los Arboles Mueren de Pie y La Visita que no Tocó el Timbre.
Se considera una digna hija de RCN: Se estrenó en la emisora de radio La Voz de Medellín, donde hacía capítulos de radio novelas. Se consagró en El Angel de la Calle que cautivó la sintonía de todo el país. En 1953 se fue para Bucaramanga, a otra emisora de RCN, Radio Santander, donde hizo Radio Club de los Niños y programas femeninos.
La televisión llegó a Colombia en 1954. Ese mismo año, José Alarcón la llamó para trabajar en un programa con Gloria Valencia de Castaño. Ella hacía la animación y Dora los comerciales en vivo. Desde ese día no ha dejado de trabajar en la pantalla chica. Bernardo Romero Lozano la vio y la llamó para hacer el tele- teatro Espéctros. Se convirtió entonces, según ella, en una mujer orquesta : hacía televisión, trabajaba en radionovelas, era animadora, locutora de cuñas, hacía teatro y se convirtió en la primera mujer en mostrar las piernas en televisión; salía en "shorts" anunciando Naranja Postobón.
En 1960 animó Qué hace la Juventud, un programa musical en donde surgieron Ana y Jaime, Billy Pontoni y Manuelo. También dirigía, presentaba, animaba y hacía los libretos para Costurero Sigma, Teleclub Para Ellas y El Pequeño Teatro.
Llegó la época de las novelas: participó en Destino a la Ciudad, Candó, El Collar de Perlas, El Enigma de Diana y en 1972 hizo Una Vida para Amarte.
En ese año recibió el premio Ondra por parte de la prensa en Colombia. Eso la asustó por que la estaban premiando por algo que ella jamás había estudiado. Empacó maletas y se fue 8 años a México, donde ella y su hijo José Cadavid estudiaron Bellas Artes y Danza. También trabajó en la telenovela Ana del Aire y aprendió a hacer comedia en La Víbora y El Dragón, que tuvo más de 700 representaciones.
A su regreso a Colombia actuó en Cosas de Papá y Mamá, Dos Gallinas Sentadas Hablando M…, Las Bodas de Sangre, Divas de Media Noche, entre otras, hasta llegar a Café, que fue un éxito rotundo. Después participó en Victoria y Cartas de Amor, y ahora es Inés en Yo Soy Betty, La Fea. Dice que su personaje es un homenaje a todas las costureras, que son el pilar de los grandes modistos o diseñadores de modas.
Dora dice que trabajará hasta los 85 años; para ella, esa es una buena edad para retirarse.
Escrito desde Feb 1, 2001, 1:07 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Nació en Ibagué el 19 de noviembre de 1976, pero gran parte de su vida transcurrió en Pereira. Desde pequeña demostró dotes de artista y así lo confirmaron los profesores que leían los cuentos e historias que escribía continuamente.
En su época de bachillerato ganó varios concursos de actuación y paradójicamente, teniendo en cuenta el personaje que actualmente interpreta en Yo Soy Betty, la Fea, siempre la llamaron para representar a la virgen María en los pesebres en vivo.
En la ciudad de Pereira estudió tres semestres de administración de empresa pero comprendió que no se veía en un futuro en la oficina de una gran empresa y que prefería vivir muchas vidas a través de sus personajes.
Su llegada a los medios de comunicación fue como presentadora del magazín Sábados 7:30, del canal regional Telecafé. Paralelamente empezó a estudiar teatro en la Escuela de Bellas Artes, de la capital risaraldense.
Posteriormente viajó a Bogotá a buscar oportunidades en la televisión nacional. Sus primeros trabajos fueron en las series Okidoki y Castillo de Naipes. También participó en algunos capítulos de las telenovelas La Elegida y Perro Amor. En Bogotá ha realizado estudios de actuación con Paco Barrera, John Bolívar, Alfonso Ortiz y Jorge Herrera.
Se califica como poco rumbera y amante de los deportes, tanto que durante su juventud perteneció a la Liga de Atletismo de Risaralda. En su tiempo libre aprovecha para ver buenas películas y asistir a teatro. Su artista favorito es Ricardo Arjona, no sólo como intérprete sino como compositor.
Escrito desde Feb 1, 2001, 1:06 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Este paisa tiene algo de médico, de director, de productor de documentales y mucho de actor. Comenzó en la actuación con un grupo teatral de Envigado (Antioquia) cuando apenas tenía 15 años.
Aunque era consciente del gusto que sentía por la actuación entró a estudiar medicina y por más de tres años las tablas y los escenarios fueron cambiados por los estetoscopios y anfiteatros. A pesar de que fue un muy buen alumno Luis terminó decidiéndose por estudiar actuación en la Escuela Nacional de Arte Dramático.
En las aulas de clase fue descubierto por varios directores que buscaban nuevas caras para la TV y le propusieron presentar casting para varias producciones. Su primer logro fue con la serie María, en 1992.
Apenas un año después protagonizaba Notas de pasión y Espérame al final donde interpretó a Alejandro Morales, personaje con el que logró el reconocimiento del público. Paralelamente construyó a Juan Pablo Escobar, un periodista poco ético en La alternativa del escorpión.
A pesar de estar atravesando un excelente momento en su carrera Luis optó por irse a Nueva York a estudiar actuación, dirección y producción de documentales. A su regreso a Colombia lo esperaba Miguel Angel Matiz, un joven escritor, para que le diera vida en la controvertida producción Señora Isabel, coprotagonizada por Judy Henriquez. Este trabajo le mereció a Luis Mesa una nominación a Mejor Actor en los Premios India Catalina.
Del comprensivo y atractivo Miguel Angel pasó a ser Damián, el enigmático personaje de Las aguas mansas, junto a Victoria Góngora. A esta producción le siguió la telenovela El Manantial en la que compartió el rol protagónico con la venezolana Astrid Carolina Herrera.
Unos meses después Luis se convirtió en el galán extranjero de moda en Venezuela, pues mientras en Venevisión era Carlos en El manantial y en Radio Caracas, era Miguel Angel en Señora Isabel, en Venezolana de Televisión, era Damián en Las Aguas mansas.
En este momento de su carrera Luis decidió detenerse nuevamente, esta vez para viajar por Suramérica y Estados Unidos, dándose algo así como un año sabático. Un profesor, mejor conocido como Francisco, el matemático, fue quien lo reencontró con los televidentes colombianos.
Al mismo tiempo Luis interpreta en Yo soy Betty, la fea, a Daniel Valencia un culto ejecutivo, amante del poder que puede obtener fácilmente el amor de las mujeres y el odio de sus rivales. Como si esto fuera poco Luis también graba actualmente en la ciudad de Miami la telenovela Me muero por ti, dirigida por Pepe Sánchez.
Su fecha de nacimiento es el 9 de noviembre de 1967 y sus aficiones son la lectura, la práctica de deportes de alto riesgo y escuchar música clásica.
Escrito desde Feb 1, 2001, 1:05 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Seductor, conquistador, el amante perfecto… esa era la imagen que de Julián Arango tenían las colombianas, luego de verlo protagonizar la telenovela Perro Amor.
Antes ya se había ganado el reconocimiento del público como presentador de Cinescape, espacio en el que, con la rebeldía que lo caracteriza, calificaba las películas de la cartelera cinematográfica del momento. Luego fue Juan Diego, en Tiempos Difíciles, un gomelo venido a menos que trataba de aparentar ante sus amigos los aprietos económicos por los que atravesaba su familia.
Ahora Julián es Hugo Lombardi, un pedante pero brillante diseñador de modas con un enorme ego y con sus gustos sexuales bien definidos: le encantan los hombres. Este es el nuevo personaje que desde hace unos meses interpreta el actor bogotano en la telenovela Yo soy Betty, la fea.
Sus personajes hablan de lo polifacético que es el actor quien por su interpretación de ‘El Perro Brando’ fue galardonado con un Premio Simón Bolívar a Mejor Actor y nominado a los TV y Novelas en la misma categoría.
Pero Julián no siempre tuvo claro que sería a la actuación a lo que dedicaría su vida. Empezó estudiando publicidad, carrera que nunca terminó, pero para la que demostró mucho talento, llegando incluso a dirigir el departamento creativo de una agencia de publicidad. De su experiencia allí quedó su trabajo como autor de la campaña de Davivienda: Su dinero puede estar en el lugar equivocado.
Actualmente cuando el actor no está grabando Yo soy Betty, la fea se dedica a recorrer Colombia con Déjennos salir, un espectáculo cómico, sin pretensión de ser teatro, que montó junto a Antonio Sanint, un publicista con el que comparte una amistad de infancia.
Aunque en este momento Julián se siente muy bien con su trabajo de actor, sueña con tener su propio estudio y realizar programas para televisión, pero con él tras las cámaras.
Además de la actuación Julián, nacido el 6 de octubre de 1968, tiene debilidad por la pintura, el cine en casa, el baile y la fotografía.
Escrito desde Feb 1, 2001, 1:05 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Hace dos años el nombre de Mario Duarte sólo era conocido en el mundo de los rockeros, en el de los conciertos de Rock al parque y en los pogos, cuando este barranquillero cantaba ‘ay que dolor, que dolor, que dolor…’
Sin embargo, esta faceta llegó a su fin después de varios años con la desintegración de su banda La Derecha, pues su hermano menor Josué, el baterista del grupo, se fue a vivir a los Estados Unidos y Mario empezó a sufrir de exceso de tiempo libre.
Pero duró poco pues quienes conocían su talento empezaron a recomendarle que presentara casting para televisión e incluso para cine. El ‘joven Camilo’, un matón de poca monta en la telenovela La Madre, fue su primer trabajo en la pantalla chica.
También le resultó el protagónico en la película de Raúl García Calibre 35, donde le dio vida a Federico, un fotógrafo bastante alternativo. A esta propuesta le siguió la de la cineasta María Amaral, quien le propuso interpretar el personaje principal de Rock a la carrera, una película que se realizó gracias a un premio del Ministerio de Cultura. En esta cinta era Roco, un joven con ganas de ser rockero pero que trabajaba como mariachi.
Al tiempo que aprendía a hacer cine, Mario terminó de grabar La Madre y empezó con un nuevo personaje en la serie Francisco el matemático, interpretando a Dago, un profesor de Educación física de una escuela secundaria y que se aprovecha sexualmente de una estudiante a la que deja embarazada.
Actualmente Mario Duarte hace también parte del elenco de Yo soy Betty, la fea, interpretando a Nicolás Mora, el mejor amigo de Betty y un verdadero nerd. Con este personaje el actor borra a sus dos anteriores interpretaciones en televisión, en las que hizo de malvado, pues aunque Nicolás es bastante feo se ha ganado el corazón de los televidentes.
El actor, cantante y compositor, nació en Barranquilla el 17 de junio de 1965, aunque desde niño salió de la capital atlanticense, pues sus padres santandereanos de nacimiento, viajaron con su familia por toda Colombia. Desde hace cerca de diez años se radicaron en Bogotá.
Mario es el tercero de seis hermanos, cuatro de los cuales están dedicados al mundo del espectáculo. Mario, Josue, que conformó junto al actor el grupo La Derecha, David que es músico y Verner, quien es el guionista y director de Zapping, un corto metraje futurista que hace parte de una cinta de tres partes en la que también actúa Mario.
Escrito desde Feb 1, 2001, 12:03 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Mientras Mario Calderón, su personaje en Yo Soy Betty, la Fea es todo un conquistador incansable, en su vida cotidiana Ricardo Vélez es un hombre tranquilo cuya mayor prioridad es su trabajo.
Este colombiano se ha paseado con igual propiedad por los canales de televisión nacionales como extranjeros. Después de terminar sus estudios en la Escuela Nacional de Arte Dramático, en 1988 y de haber participado en producciones como Revivamos Nuestra Historia, Por Amor y La Historia de Tita, viajó a Europa.
En el Viejo Continente participó en The True Adventures of Christopher Columbus, Femme Fatale, Between the Lines y Soldier Soldier, todas de la BBC. También en Sharpe´s Honour y Scavengers de Antena 3, de España.
Desde 1996 año en que regresó a Colombia ha tenido una constante participación en las producciones nacionales: Hechizo (1996), Perfume de Agonía (1997), Hombres (1997), La Elegida (1997), Amores como el Nuestro (1998), Divorciada (1999) y Yo Soy Betty, la Fea (1999).
Su experiencia en cine fue en el extranjero con las cintas After the Show, dirigida por Jasmine Wald y An Ungentlemanly Act, de Stuart Urban. En teatro participó en las obras Bodas de Sangre y El Beso de la Mujer Araña, en el Teatro Telón de Londres. Pedro Páramo, The House of the Spirits, Amigos Blue Guitar, Tosca, La Crónica de Juana Púrpura y Requiem por el Padre las Casas, son otros montajes de los que ha hecho parte.
Ricardo es un buen deportista y practica el tenis y la natación. También le gusta encontrar un buen rival para el ajedrez y tiene facilidad para los idiomas. Habla fluido el inglés y el francés y conoce las normas básicas del italiano
Escrito desde Feb 1, 2001, 12:00 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Sicóloga de la Universidad del Norte, esta cartagenera, de rumbas barranquilleras y paseos por la Sabana de Bogotá, interpreta a uno de los personajes más odiados por los televidentes en los últimos tiempos: Patricia Fernández, la archienemiga de Beatriz Pinzón, en Yo soy Betty, la fea.
Ella es Lorna Paz, una actriz que lleva cerca de tres años en el mundo de la televisión, aunque desde siempre ha tenido sangre de actriz. Por lo menos así lo podrían confirmar hoy en día las monjas del colegio donde hizo su bachillerato y a las que engatuzó con sus supuestos dolores de cabeza cuando quería escapar a alguna clase, en especial a las de manualidades.
Hoy en día aplica ese mismo talento, pero a nivel profesional y de una manera mucho más disciplinada. Lo cierto es que Lorna Paz ha convencido a los televidentes colombianos con su más reciente trabajo, el de Patricia Fernández, una mujer bastante ambiciosa que no escatima esfuerzos por ascender a un puesto para el que no está preparada .
Lorna empezó su carrera artística en las pasarelas, cuando a los 21 años dejó Barranquilla, ciudad en la que vivió desde los 12 y empezó a trabajar como modelo de la agencia Stock Models. Sin embargo, su gusto por la actuación la llevó a inscribirse en un taller dictado por Ania Nowicka.
El resultado no se hizo esperar, al poco tiempo fue llamada para interpretar a Magaly, en Padres e Hijos (1997), una especie de cenicienta que empezó como empleada doméstica y terminó casada con el hermano de su jefe.
Después fue llamada para protagonizar Dulce Martirio (1997), una comedia en la que trabajó al lado del modelo Néstor Moío. Al mismo tiempo empezó a estudiar actuación con Alfonso Ortíz, uno de los más reconocidos maestros de este campo en Colombia.
En El día es hoy (1998), producción protagonizada por Kike Vivaldi y Danna García, fue Catalina una productora discográfica que logró el amor del galán. Los siguientes dos papeles dieron bastante de que hablar: una ex prostituta en Castillo de Naipes (1998) y una lesbiana en Amor en Forma (1998).
Sin embargo es su trabajo en Yo soy Betty, La fea el que mayor recordación ha causado entre los televidentes colombianos y el que ha merecido los mejores comentarios de la prensa.
Lorna, nacida en Cartagena un 18 de noviembre, está casada desde hace diez años con su manager Eduardo Paz, con quien tiene tres hijos: Daniela de nueve años, Nataniel, de cinco y Mariano de tres.
Aunque no se considera buena ama de casa está muy pendiente de los mínimos detalles de su hogar. Le encanta leer y ver cine en casa, incluso tiene una colección de más de 300 títulos.
Escrito desde Feb 1, 2001, 11:58 AM de la dirección IP 24.95.254.184
La malvada de Yo soy Betty, La Fea, es la hermana de Angie Cepeda.
Madre de tres hijos, está casada con un argentino, al que le robó el apellido.
¿Por qué te cambiaste el apellido Cepeda por Paz?
Porque si me dejaba Cepeda iban a decir que por ser hermana de Angie todo me era más fácil. Así que me puse el apellido de mi marido, Eduardo. Él es argentino.
¿Cómo lo conociste?
Era el manager de Angie y fue ella la que me lo presentó. Hace siete años que estamos casados y él también es mi representante. Tenemos tres hijos: Daniela, Nataniel y Mariano.
¿En qué te complicaba que te identificaran como hermana de Angie?
Ella empezó en la actuación antes que yo, y a mí me fue peor siendo su hermana, porque yo no existía. Era "la hermana de Angie". Yo quería hacer mi carrera sola y me daba terror que ya hubiera una famosa en la familia. Por eso empecé por un lado muy distinto: por el modelaje. Hasta que un día decidí que lo que realmente me gustaba era actuar y tuve la suerte de que me llamaran para la serie Padres e hijos.
Ahora hay gente que se sorprende cuando se entera de mi parentesco con Angie.
¿Le pediste consejos?
El mejor consejo que me dio fue que estudiara actuación, y le hice caso.
¿Cómo es tu relación con ella?
Nos resulta muy complicado encontrarnos, porque las dos tenemos mucho trabajo, pero somos muy unidas. Me veo más con mi otra hermana, Ivette, la mayor, porque vive acá, en Bogotá. A veces nos vamos las tres solas a Miami o a Cartagena y rumbeamos... la pasamos delicioso.
¿Cómo te llevás con tu cuñado, Diego Torres?
Muy bien. Dieguito es un amor y se porta muy bien con mi hermana. Se aman muchísimo y yo espero que les vaya bien por el resto de la vida. Lo aprecio mucho, se nota que es muy familiero.
Además de actriz sos psicóloga, ¿no?
Sí, me gradué de psicóloga e hice las prácticas en hospitales, pero después no ejercí. Colaboré en un hospital psiquiátrico de Barranquilla y en instituciones de niños con cáncer. Me gustaba mucho la psicología infantil, pero nunca me alcancé a especializar.
¿Por qué?
El problema es que es muy duro. Veía casos tan terribles que me preguntaba para qué había traído hijos a este mundo. Casos de violaciones, incestos, maltrato infantil. Es muy doloroso. Me parecía que yo no iba a poder con eso.
¿Cómo entraste a Yo Soy Betty, la fea?
Cuando llegó Betty (a las 20, por TELEFÉ), yo no había logrado mucho en la actuación, pero fui al casting y, no sé por qué, estaba segura de que iba a quedar.
Y te tocó hacer de Patricia, la mala de la novela.
Patricia es un poco odiosa, pero si ese personaje ha pegado tanto es porque hay muchas mujeres que son así. Al primer mes de estar en el programa me preguntaban por qué era tan mala. Pero después, fue absurdo, la gente empezó a amar a Patricia. Quizás porque es una mala a la que todo le sale mal.
¿Cómo hacés para repartirte entre tu profesión y tus tres hijos?
A veces me angustio mucho porque tengo poco tiempo. A pesar de eso, soy muy mamá y siempre estoy pendiente de que no les pase nada. Eduardo dice que yo soy más amiga que mamá de mis hijos. Me la paso todo el día jugando con ellos y me gusta que me cuenten sus cosas.
Falta poco para que terminen las grabaciones de. ¿Qué vas a hacer después?
A raíz del personaje de Patricia me han salido unas propuestillas, vamos a ver qué pasa. Además, ahora estoy haciendo teatro por primera vez. La obra se llama Estado civil: infieles y es una comedia que estamos presentando en el teatro Nacional. De momento, lo que quiero es aprender.
Nueva pobre
En Yo soy Betty, la fea, Lorna Paz interpreta a Patricia Fernández, una secretaria archienemiga de la protagonista y uno de los personajes favoritos del propio autor de la novela, Fernando Gaitán.
"Patricia me divierte, porque ella corresponde a una clase social que en Colombia es muy típica: la de los nuevos pobres. Gente de apellido, de linaje, que perdió su dinero. Pero los nuevos pobres siempre mueren de pie y se niegan hasta el último instante de su vida a dejarse doblar la mano. Sin plata, ahora las deudas las tienen acorralada. Y es capaz de cometer todas las locuras del mundo por sostener su viejo status", explica Gaitán.
Fuente: Diario Clarín
Escrito desde Feb 2, 2001, 8:14 PM de la dirección IP 24.95.254.184
Esta bogotana, nacida un tres de agosto, llegó a la actuación gracias a la música, su gran pasión, pues después de participar en varios programas para aficionados, entre ellos Telectrónico Musical (1982), conoció de cerca el mundo de la TV.
Entre la música y la actuación pasaron varios años, los cuales dedicó a adelantar sus estudios de publicidad y a trabajar interpretando jingles para una programadora de televisión. Fue precisamente allí donde tuvo la primera oportunidad.
Su primer trabajo fue en la telenovela Quieta Margarita (1988), en la que protagonizó al lado de Luis Eduardo Arango. En esta producción pudo combinar a la perfección las dos cosas que más le gusta hacer: actuar y cantar. Prueba de su gusto por la música es que durante su época de estudiante siempre perteneció a los coros religiosos, participó en concursos intercolegiales e incluso estuvo en el conservatorio.
Una vez graduada de publicista, volvió a lo suyo y empezó a trabajar como ejecutiva de cuentas de una agencia de publicidad, sin embargo, Alí Humar la tentó para hacer la telenovela No juegues con mi vida (1990) en la cual hizo pareja con Miguel Varoni. Con este mismo actor protagonizó varios años después la telenovela Inseparables.
En el mismo año participó en El Pasado No Perdona producción dirigida por Alfredo Tappan y en la que compartió el papel protagónico con Celmira Luzardo y María Eugenia Parra. Con el mismo director protagonizó La Vida Secreta de Adriano Espeleta, junto a Luis Fernando Hoyos, actor que interpretaba a un par de gemelos.
Como si fuera poco Natalia trabajó al mismo tiempo con el montaje de Sorprendidas (1991), una obra cómica teatral en la que un grupo de monjas congelan en el convento a varias de sus compañeras fallecidas.
En 1992, después de protagonizar Mi Unica Verdad, junto al cantante venezolano Yordano y al actor Luis Fernando Montoya, hizo un alto en su carrera para dedicarse a su vida personal.
Se casó y se fue a vivir a Milán (Italia), regresando tiempo después para preparar el nacimiento de su hija Gabriela, quien hoy en día tiene cinco años de edad.
Sin embargo, Natalia no duró mucho tiempo alejada de las cámaras y año y medio después regresó para realizar dos novelas: Lucerito (1994) y Si Nos Dejan (1995).
Después de su divorcio en 1996 grabó Las Ejecutivas y El Amor es Más Fuerte (1998). Actualmente Natalia interpreta a Marcela Valencia , la antagonista de la telenovela Yo Soy Betty, la Fea.
La actriz pasa una parte de su tiempo grabando la novela, otra parte en Miami, ciudad donde vive desde hace casi cinco años y el resto en un avión, pues sus compromisos laborales la atan a Colombia, pero sus grandes amores están en esa ciudad norteamericana: su hija Gabriela y su novio, con quien lleva siete meses de relación.
Escrito desde Feb 1, 2001, 11:57 AM de la dirección IP 24.95.254.184
Por Juan Pablo Lombana Fotos Zizza Barroso
Después de meses de lágrimas y sufrimientos en Yo soy Betty,
la fea, Natalia Ramírez sabe que a su personaje, Marcela Valencia, le llegó la hora de dejar la postración y enfrentar a su enemiga.
El escenario está dispuesto para un enfrentamiento femenino inaplazable, urgente, sin vacilaciones ni remilgos. Los televidentes están dispuestos a recibir una dosis mayor de trampas, agravios y crueldades que ayuden a sublimar la ansiedad acumulada de cada día. El libretista, como siempre, está dispuesto a satisfacerlos. Y ahora, por fin, Marcela Valencia también esta dispuesta. A dar la pelea.
Natalia Ramírez, la actriz bogotana que interpreta a Marcela en Yo soy Betty, la fea y cuya vida no se parece en nada a la de la ex prometida de Armando, ex dueña de Ecomoda y ex mujer segura de sí misma, tiene algo muy claro: que la telenovela colombiana de mayor impacto en el continente se encuentra en un punto de quiebre del cual no habrá retorno -eso que los libretistas identifican como el comienzo del tercer acto- y que a su personaje le llegó el momento de la verdad.
"Marcela es la única víctima de Betty, la fea -dice Natalia- porque Betty, de víctima, no tiene nada". Para recalcar su punto y que no quede duda al respecto, Natalia utiliza un extenso arsenal de herramientas que su personaje no le ha permitido explotar: abre los ojos, susurra, manotea, carraspea su voz de cantante, guarda silencio, espera… y acusa a Beatriz, la ex asistente, de hipócrita. "Ella se las dio de moralista al principio de la historia. Hay que acordarse del episodio del soborno. El país se enloqueció, el Presidente habló, esto fue el caos, y de Betty se dijo que no sería capaz de defraudar a su familia o a su trabajo. Y después falsifica papeles, crea una empresa ficticia, maquilla informes, se acuesta con el jefe sabiendo que está comprometido".
Exactamente el polo opuesto de Marcela, a quien considera una mujer honesta, clara, incondicional y trabajadora. Clasista como la que más, seguro que sí, y por esa razón una mujer que no encuentra solidaridad entre sus empleados, pero una mujer de bien al fin de cuentas. "Betty, en cambio, es una solapada asquerosa", sentencia Natalia mientras arquea la ceja, tal y como lo hace frente a la cámara, como para que no se sepa si es ella o Marcela la que suelta esas palabras.
"MARCELA ES LA ÚNICA VÍCTIMA DE BETTY,
LA FEA. PORQUE BETTY DE VÍCTIMA
Pero si la condición de Marcela Valencia resulta evidente para la actriz, los comentarios que recibe en la calle le muestran que los sentimientos de los espectadores frente al personaje están divididos. Las mujeres casadas mayores de 30 años están de su lado y le gritan, "¡Yo ya pasé por eso! ¡Por favor, váyase de ahí mientras pueda!". Las solteras ennoviadas, por el contrario, están en su contra. Según Natalia, porque tienen que pretender frente a sus enamorados que ellas nunca van a ser así de posesivas, cansonas y celosas. ¿Y los hombres? "Pues todos quieren identificarse con Armando y la corte de modelitos que se consigue".
Estos tres tipos de reacciones coinciden, sin embargo, en querer que la entristecida protagonista cambie de vida o de personalidad. Algo muy bonito y muy progresista, pero sin Marcela no hay triángulo amoroso y se acaba la telenovela. Además, como Fernando Gaitán, el libretista, no es ningún primíparo, le inventó a Marcela un pasado de sufrimiento y lágrimas que la condena a idolatrar al inconstante Armando, quién sabe por cuánto tiempo más. La anécdota apenas se ha insinuado en los libretos pero fue una pista importantísima para la construcción del personaje de Natalia. Resulta que tres años atrás, cuando su papá y su mamá murieron en un accidente, el mundo de Marcela se vino abajo y estuvo a punto de suicidarse. Armando apareció, la salvó y le ayudó a recuperar su autoestima. El costo, desde luego, fue quedar prendada de un hombre que no la ama en realidad. "Por eso es que Marcela prefiere no ver todas las mozas y amantes de Armando, por eso lo perdona y lo perdona, porque ella cree que no puede ser independiente -dice Natalia-. Una de las razones por las que las mujeres perdonan la infidelidad es porque piensan que jamás podrán encontrar otra persona que las ame".
Este es el tipo de impronta sentimental que los escritores de melodramas deben crear para que la historia de cada personaje guarde algo de coherencia con el paso del tiempo. El instinto de Natalia le dice que ante semejante condicionamiento emocional, el final más digno para Marcela sería entrar en un período de soledad muy prolongado, sin Armando ni ningún otro hombre, "porque ella necesita mucho tiempo sola para olvidarlo y para volver a creer en algo o aprender, simplemente, a sobrevivir". Fácil para Natalia decirlo, una mujer que apenas cruzados los treinta años cuenta con una carrera establecida como actriz, cantante y productora de espectáculos, alguien que se lanza a emprender nuevos proyectos con la desfachatez y la desprevención que el mundo del espectáculo colombiano exige. Pero el esquema de las telenovelas no permite que se favorezca lo sensato o lo que resultaría digno y elegante. En lugar del duelo solitario y reflexivo, lo que se impone es un duelo brutal entre dos mujeres por el amor de un hombre; o, para utilizar los clichés machistas que tanto parecen gustar en el medio, una prolongada exposición de uñas, rabietas y llanto.
Natalia no puede asegurar hacia dónde va la historia a ciencia cierta, y en realidad parece que nadie más tampoco, porque están grabando los episodios con apenas tres días de anticipación a su emisión. Sin embargo, incluso para ella resulta poco probable que la compulsión por el triángulo amoroso no sea el eje de la historia durante los meses siguientes. "En tal caso, Marcela no puede atacar de frente porque la honestidad ya la llevó al fracaso", explica Natalia. Cabe la posibilidad, entonces, de que se vuelva hipócrita y busque la amistad de Betty. "Eso podría pasar y sería como en el colegio, cuando el novio se iba con la mejor amiga. Porque las mujeres nunca tenemos amigas, tenemos enemigas aliadas". Así que ahora que Betty y Marcela vuelven a trabajar bajo el mismo techo, pero con un balance de fuerzas mucho menos desigual, Natalia piensa que llegó la hora de ponerse en guardia.
"MARCELA ES UNA MUJER DE BIEN, AL FIN DE CUENTAS. BETTY, EN CAMBIO, ES UNA SOLAPADA ASQUEROSA".
Escrito desde Feb 3, 2001, 4:53 PM de la dirección IP 24.95.254.184