El banquero no puede superar la crisis económica y se ve obligado a cerrar su negocio
Augusto sigue empeñado en convencer a su esposa para que venda las haciendas, pero Angélica amenaza con romper su matrimonio si lo hace.
Desolado porque nadie quiere darle trabajo y todos le acusan de anarquista, Mateo acude a hablar con Gumersindo y éste, para ayudarle, le propone que vaya a la hacienda con Angélica. El italiano comenta la propuesta con Juliana, pero ella se niega, sospechando que Rosana querrá ir tras él. Tras varias discusiones, Paola logra convencer a Francesco para que sus padres vivan con ellos. Mientras, Janete pone un anuncio en la prensa ofreciendo trabajo en su casa y Atenor se presenta. Tras la entrevista, es aceptado. Cuando llega a casa con la buena noticia, Tiziú le cuenta lo sucedido entre su nueva patrona y Josué. Los esfuerzos del pobre Mateo por reincorporarse a la vida laboral no dan los frutos deseados. Harto de esta situación, el muchacho está pensando en convertirse realmente en un anarquista. Marco Antonio acude a la fábrica para visitar a Juliana y a su hija. Cuando su ex mujer le comenta la posibilidad de irse a la hacienda de Gumersindo con Mateo, el joven decide llevarse a la niña con él. Por otro lado, Mateo también habla con María del Socorro y Rosana y afirma que sólo irá a la hacienda si Juliana le acompaña. La chica, furiosa, asegura que su padre no lo permitirá.
Gumersindo ofrece trabajo a Bartolo
Gumersindo va a visitar a Bartolo para interesarse por su situación. El italiano le comenta que tardará algunos meses en cosechar la uva y que, mientras tanto, realiza trabajos para sus vecinos. Entonces, el hacendado le pide que trabaje para él
Anacleto e Inés seguirán con su hija. Aunque no soporta los malos modos de su suegro, Francesco termina aceptando que él y su esposa sigan viviendo con ellos.
y que viva en la casa grande. Bartolo acepta la propuesta encantado. Marco Antonio se entera por Paola de que Juliana ya no se marchará a la hacienda, pero se niega a devolverle a la niña mientras viva con Mateo. Fuera de sí, amenaza con matar al italiano y Francesco, preocupado, le pide que viaje a Manaos para que compruebe el estado del negocio de la goma. Paola le pregunta qué hará con su hija si se marcha y Marco Antonio le pide que la lleve con Juliana, pues él no quiere ver más a su ex mujer. Después de mantener una reunión con sus socios, Francesco le cuenta a Gumersindo que todos están en quiebra, pero que él está intentando salvar la situación financiera de su banco. Gumersindo no puede evitar preocuparse y Augusto trata de tranquilizarle asegurándole que ya tiene compradores para las haciendas y que utilizará el dinero que reciba para ayudarle en lo que pueda. Según había acordado con Marco Antonio, Paola lleva a Ana con Juliana. La joven madre muestra su felicidad al tener de nuevo a su hija junto a ella, pero no puede ocultar cierta tristeza al saber que Marco Antonio se fue, quizá para siempre, porque no quiere volver a verla. Cuando Mateo regresa, se da cuenta de que Juliana está muy afectada por la marcha de Marco Antonio y eso le desagrada muchísimo. Francesco, abatido, habla con Paola sobre su situación económica. Ella le asegura que venderá la fábrica para ayudarle. El banquero, agradecido por el detalle, le dice que no será necesario.
Gumersindo y Augusto parten hacia la hacienda para que Angélica firme las escrituras de las haciendas que Augusto ha vendido. La hija de Gumersindo se niega a hacerlo y amenaza a su esposo con separarse si la obliga. Para su sorpresa, él asegura que está dispuesto a correr ese riesgo con tal de ayudar a su padre. Angélica, enternecida por este gesto, no tiene más remedio que ceder.
Los intentos de Francesco por superar la crisis económica no sirven de nada y tiene que cerrar el banco y despedir a sus empleados. Destrozado y con deseos de morir, llega a casa y le cuenta a Paola lo sucedido. Lejos de venirse abajo, ella le anima diciéndole que, a pesar de todo, todavía tiene su amor.
Luisa examina las pertenencias de Josué y descubre que no es quien dice ser. Luego le llama por su verdadero nombre y el cochero, sorprendido, le pide que no diga nada. Ella promete guardar el secreto, pero se lo cuenta a Antonia.
Josué exige dinero
a Francesco
Josué va al banco para exigir a Francesco explicaciones sobre el dinero de Janete. El banquero le asegura que no debe preocuparse, porque su ex esposa no perderá sus ahorros, y le pide tiempo para volver abrir su negocio.
La madre de Paola comenta a Naná que la noche anterior recibieron la visita de Gumersindo y la muchacha no puede evitar sentir un escalofrío al pensar que el terrateniente y padre de su hijo está viviendo en la casa contigua.
Una vez más, Amadeo le ofrece trabajo a Mateo. El italiano, que es muy orgulloso, no parece dispuesto a ceder. Pero su situación es muy precaria, así que, al final, Antonio consigue convencerle para que acepte. Los tres amigos salen a celebrarlo y al volver a la pensión Dolores felicita a Amadeo: acaba de ser padre de una niña.