Estoy desmotivada. Con pa-taleta. Y es que el fin de las vacaciones trae más que el embrollo de las patentes y de los uniformes escolares: permite constatar que en materia tevita, Mega, la revelación comercial del 2002, llega a marzo con su racha de sintonía en baja.
Más allá de cualquier consideración numérica (soy columnista, no contadora), la razón de mi desaliento está en que, después de la esperable crisis de Mekano, el mayor ejemplo de este desinflón co-rrió por cuenta de Super M, con que Mega y la productora argentina Cuatro Cabezas (C.Q.C.) entraron a la pelea de los reality shows.
No tengo dudas de que este programa es, por lejos, el mayor aporte que el canal privado haya hecho nunca, particularmente en términos de tratamiento, fotografía, montaje, y lo que se echaba más de menos: sentido del gusto y control de calidad.
Cada capítulo es un verdadero chiche audiovisual. El problema es que va en un horario prime time (22:00 horas), y marca menos que un lápiz sin tinta (en todo febrero no superó la barrera de un dígito de sintonía).
En tiempos donde los hacedores de televisión cambian las velas religiosamente a la gruta de san people meter, los desalentadores resultados de audiencia de Super M pueden ser suficiente excusa para traumatizar a los ejecutivos de Mega, al punto de que no se atrevan a apostar nuevamente por esta propuesta. Rezo por que eso no suceda.
¿Será que a “la gente” (o sea nosotros, los de afuera, los que vemos la TV) no le interesa ver una escuela de modelos por dentro? ¿O es que la manera Dismissed de MTV que eligieron para contarnos esta historia de convivencia y desecho segmentó mucho la audiencia, por apostar a un público audiovisualmente más “culto”?
Mientras en las oficinas del canal del Kike Morandé se rascan la cabeza con ese tipo de preguntas, ofrezco mis propias conclusiones.
Partieron bien mostrando el proceso de casting en Chile, mezclado con los testimonios de las postulantes, hasta llegar a las ocho finalistas. En adelante (particularmente luego de que se esta-blecieran en el hotel de Buenos Aires junto al enjambre de niñitas argentinas), el interés y el rating bajaron progresivamente. Hasta hoy, da la idea de que Super M tiene más que ver con la idiosincrasia argentina que con la nuestra. Pudo influir que casi todas nuestras coterráneas cruzaran la cordillera con una liviandad y falta de hambre propia de niña bien en un pituto de fin de semana. Las modelos che, en cambio, no sólo eran muchas más, sino que se estaban jugando la vida. Lo cierto es que se nota como una historia ajena, de otro país. Quizá, de haberse hecho por completo acá, con mayoría de chilenas y con una aceptable cobertura en el resto de la parrilla de Mega (tres cosas que no sucedieron, y que sí le han dado buenos resultados a Protagonistas de la Fama), la gente de Super M estaría sacando mejores cuentas y no con la sensación de haberse farreado este tremendo programa. Una pena.
Super M. Mega. Miércoles, 22:00 horas. Repeticiones, domingo a las 15:10 horas.
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